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Las poblaciones de anfibios podrían disminuir a un ritmo aún mucho mayor del esperado

16/11/2011

Una investigación internacional en la que ha participado el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y las universidades de Copenhage, Évora y Yale advierte de que las poblaciones de anfibios podrían disminuir a un ritmo aún mucho mayor del que se esperaba.

 

Con un 30% de especies amenazadas, no existe prácticamente ninguna región en el planeta en la que los anfibios se encuentren a salvo. Son múltiples las amenazas que se ciernen sobre este grupo de vertebrados, pero entre las más severas hay que citar tres: el cambio climático, el cambio en los usos del suelo y una enfermedad fúngica conocida como quitridiomicosis. El impacto de esta infección, producida por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, es brutal: en los últimos 30 años, unas 200 especies de anfibios han desaparecido a causa de ella.


Para identificar las regiones con los mayores impactos proyectados del cambio climático en los anfibios, se desarrollaron modelos bioclimáticos para 5.527 especies de los tres órdenes: anuros (ranas y sapos), urodelos o caudados (salamandras y tritones) y gimnofiones o ápodos (cecilias).

 

El estudio, que publica la revista Nature esta semana, evalúa de forma conjunta la presencia geográfica de dichas amenazas junto con la distribución global de anfibios y analiza sus posibles interacciones. "Aquellas regiones en las que los mayores impactos son el cambio climático y la transformación de los usos del suelo, éstos tienden a solaparse; por el contrario, la quitridiomicosis no suele coincidir con los dos anteriores, siendo una afección mucho más localizada" señala el investigador Miguel Araújo del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. "Nuestro estudio muestra que más de las dos terceras partes de los puntos calientes -hotspots- de diversidad de anfibios están muy afectados por al menos una de las tres amenazas consideradas".

 

Teniendo en cuenta los efectos aditivos de estos impactos, la evaluación del riesgo de extinción basándose sólo en una de las amenazas puede conducir a una evaluación demasiado optimista. Con un 30% de las especies de anfibios catalogadas como amenazadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y un buen número de especies nuevas descritas cada año, es evidente que se necesita una investigación más potente en conservación y una actuación más decidida para frenar el declive de este grupo.

 

 

Aunque hay que ser prudentes por las inevitables incertidumbres que plantean los modelos desarrollados, las conclusiones del estudio son obvias: las poblaciones de anfibios podrían disminuir a un ritmo muy superior al esperado y las áreas con mayor riqueza de anfibios son las más amenazadas.

 

Referencia bibliográfica:
Hof, C., Araújo, M. B., Jetz, W., Rahbek, C. 2011. Additive threats from pathogens, climate and land-use change for global amphibian diversity. Nature. Doi:10.1038/nature/10650.

 

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