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El aragonito no procedía de Aragón

11/09/2017

Los cristales de aragonito españoles eran muy cotizados por los coleccionistas y estaban presentes en los principales gabinetes de historia natural europeos del siglo XVIII. Además de encontrarlo en yacimientos de diferente naturaleza, este mineral también está presente en la cáscara del huevo de tortugas, en el oído interno de peces, en la concha de moluscos y en el esqueleto de corales. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) posee una importante colección de aragonitos, algunos de los cuales se exhiben en la Sala de Geología.

 

Aunque el primero que habla de este mineral es el franciscano Joseph Torrubia (1698-1761) en su polémica obra "Aparato para la Historia Natural Española", publicada en 1754, fue el famoso mineralogista alemán Abraham Gottlob Werner (1750-1817) quien en 1788 dio nombre al aragonito. A partir de unos ejemplares procedentes de Molina de Aragón (Guadalajara), Werner definió esta especie mineral separándola de la calcita. Su nombre es fruto de una confusión, ya que pensó que procedía de Aragón.


El geólogo andaluz Pedro Castro Barea escribía en 1918 que el aragonito, dentro de la universalidad de la ciencia, podría considerarse uno de los minerales más españoles. Argumentaba que fue en España donde se colectaron los primeros ejemplares, que durante mucho tiempo fueron aragonitos españoles los que se exhibían en los principales museos de Europa y que su nombre aludía a una región española. Es curioso que este catedrático fuese suspendido y apartado de la Universidad de Sevilla tras estallar la Guerra Civil y durante la dictadura, si bien hay que decir que volvió como profesor de Botánica en 1944.


Junto con la calcita, el aragonito es una de las formas cristalinas del carbonato de calcio (CaCO3). Ambos presentan la misma composición química, pero difieren en la forma de cristalización y en sus propiedades. El par aragonito/calcita ha sido el primer caso de polimorfismo mineral reconocido. Hasta ahora se desconocía como se podía transformar uno en otro, pero los avances en microscopía electrónica de transmisión han permitido observar cómo se desarrolla este proceso.


El aragonito es la forma del carbonato cálcico más soluble en el agua y es inestable a temperatura y presión ambiente. Su sistema cristalográfico es el rómbico y generalmente se presenta en prismas pseudohexagonales que en realidad son maclas -agrupación simétrica de dos o más cristales idénticos. En ejemplares masivos es difícil distinguirlo de la calcita ya que sus características físico-químicas son similares. Sin embargo, a diferencia de ésta no llega a constituir grandes masas o rocas, sino que habitualmente aparecen especímenes aislados de tamaño variable en yacimientos de diferente naturaleza: formaciones sedimentarias, fuentes termales, filones metalíferos y rocas eruptivas o metamórficas.


Es muy abundante en la península ibérica y uno de los minerales españoles más representativos: es el símbolo de la Sociedad Española de Mineralogía. Los mejores yacimientos se localizan en las facies Keuper de afloramientos triásicos de las provincias de Burgos, Guadalajara, Cuenca y Soria. Junto con la calcita y la dolomita, el aragonito es característico de las fracciones limosas y arcillosas de los suelos jóvenes de todo el mundo, principalmente en regiones áridas donde el déficit de agua impide su disolución y lavado hacia capas profundas. También lo encontramos en cuevas kársticas formando estalactitas y estalagmitas.


Son muchos los nombres por los que se conoce al aragonito: torrecillas, colmenicas, pilaretes... aunque habitualmente los mineros lo llamaban flor de hierro, pues era frecuente encontrarlo en los depósitos de este metal. De esta variedad de aragonito, también conocido como flos ferri, el MNCN posee importantes ejemplares de la mina La Begoña (Vizcaya), alguno de ellos donado por el profesor Solano (marqués de Socorro). Esta cueva fue descubierta durante los trabajos mineros en el gran criadero del hierro de Somorrostro, cuyo techo estaba tapizado de aragonito coraloide de un blanco purísimo.


Pero este mineral no sólo aparece en los tratados de geología, sino que también interesa a los biólogos, ya que existe un aragonito de origen orgánico en estructuras básicas de muchos animales. Es el caso de las cáscaras de los huevos de tortugas que están constituidas por calcio en forma de aragonito; curiosamente, las cáscaras de los huevos de las aves son todas de calcita. También son de aragonito los otolitos presentes en el oído interno de muchos peces, y que actúan como órganos del equilibrio del aparato auditivo. O la concha de los moluscos donde los cristales de aragonito y calcita se organizan en 15 microestructuras elementales.


También existen seis especies de corales formadores de arrecifes que crean esqueletos de carbonato de calcio a partir del aragonito; se trata de algunos de los corales de crecimiento más lento del planeta. Estos corales, que viven en aguas profundas, es probable que deban su lento crecimiento a la baja disponibilidad de aragonito en las zonas en las que viven. En menos de una década, la saturación del aragonito podría descender hasta llegar a ser insuficiente para los corales de aguas más profundas, ya que es vulnerable a los procesos de acidificación del océano.


De las imágenes que se muestran, queremos llamar la atención sobre la caja con aragonitos colectados en 1933 por personal del Laboratorio de Geología del MNCN, que ilustra la importante actividad docente que desarrolló el Museo entre 1910 y 1936 en la difusión de las Ciencias Geológicas. Con ese fin, se organizaban cursos y salidas al campo para docentes, al tiempo que se formaban colecciones de minerales, rocas y fósiles que después se enviaban a todos los centros que las solicitasen.


Referencias bibliográficas:


Solano y Eulate, J. M. 1873. Noticia acerca de un aragonito coraloideo de la mina "La Begoña" en término de los Tres Concejos (Vizcaya). Anales de la Sociedad Española de Historia Natural, Tomo Segundo: 399-402.


Castro Barea, P. 1919. Los aragonitos de España. Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Madrid.


Sanz Díaz, J. 1990. Los aragonitos de Molina. Wad-al-Hayara: Revista de estudios de Guadalajara, 17: 391-394.

 

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