MNCN

Blog

Buscador

El cangrejo de los cocoteros: el peso pesado de los cangrejos

15/11/2017

Es el artrópodo terrestre más grande del mundo. Con sus garras puede levantar pesos de hasta 30 kg. Aunque sus larvas pasan su primer mes de vida en el mar, cuando los cangrejos son adultos se ahogan si se les sumerge en el agua. Tienen un excelente sentido del olfato. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) exhibe uno en la exposición Real Gabinete de Historia Natural.

 

Al cangrejo de los cocoteros (Birgus latro) también se le conoce como cangrejo ladrón o ladrón de palmeras; de hecho, el nombre que denomina la especie es latro, que en latín significa ladrón. Este nombre, que se atribuye a su reputación de robar los frutos de los cocoteros, no le hace justicia, ya que aunque los cangrejos de coco pueden trepar a los árboles y eventualmente abrir un coco, los cocos no constituyen una parte importante de su dieta debido a la dificultad de abrirlos.


Estos cangrejos, que fascinaban a marineros y exploradores, se distribuían ampliamente por las regiones tropicales de los océanos Pacífico e Índico, preferentemente en islas remotas donde las poblaciones humanas eran pequeñas y dispersas. Sin embargo, la caza y la destrucción del hábitat en el último siglo han reducido drásticamente su rango de distribución.


La primera cita de este crustáceo probablemente se deba al explorador y corsario inglés Sir Francis Drake, que en el transcurso del viaje de circunnavegación que realizó alrededor del mundo (1577-1580), en el que pasó varios meses navegando por el archipiélago de las Indias Orientales, habla de un tipo de cangrejo cuyo tamaño era suficiente para satisfacer a cuatro hombres hambrientos en la cena. Comentaba también que estos cangrejos son ajenos al mar y viven siempre en tierra, donde excavan enormes madrigueras bajo las raíces de los árboles más voluminosos, y que para huir cuando no encuentran donde refugiarse, se suben a los árboles y trepan por ellos.


Sin embargo, fue el naturalista holandés G. E. Rumphius (1705) quien realizó la primera descripción detallada de la especie, a la que calificó como una monstruosa mezcla de cangrejo de mar y cangrejo de río. A Darwin también le llamó la atención este cangrejo cuando lo vio en las islas Keeling durante su viaje en el Beagle: lo describió como un cangrejo de tamaño monstruoso. Lo cierto es que puede alcanzar los 4 kg de peso, los machos son bastante más grandes que las hembras, lo que le convierte en el artrópodo terrestre más pesado que se conoce. Es probable que se sitúe en el límite de tamaño para animales terrestres actuales con exoesqueleto.


Este enorme crustáceo está bien adaptado a la vida terrestre. Su primer par de patas está armado con grandes pinzas, que pueden ejercer una gran cantidad de fuerza, hasta el punto de levantar objetos de hasta 30 kg. Estas poderosas garras les permiten monopolizar alimentos rígidos como son los cocos, así como expulsar a los depredadores y otros competidores. Los dos siguientes pares de patas son para caminar y trepar por rocas y troncos de los cocoteros, donde puede alcanzar hasta 6 m de altura.


Aunque esta especie está emparentada con los cangrejos ermitaños, solo los ejemplares jóvenes utilizan conchas de caracol o caparazones para proteger su abdomen, incluso pueden usar las cáscaras de los cocos. A diferencia de otros ermitaños, los cangrejos adultos no emplean caparazones ajenos, sino que endurecen su abdomen con depósitos de calcio y queratina. Esto protege al animal y reduce la pérdida de humedad, pero debe mudarlo periódicamente. Durante la muda, que se prolonga unos 30 días, el cuerpo del cangrejo es blando y vulnerable, por lo que debe permanecer escondido.


Birgus latro es un buen ejemplo de la transición exitosa de la vida marina a la terrestre, ya que sólo regresa al mar para desovar. Resulta curioso que estos cangrejos cuyas larvas son pelágicas y pasan de tres a cuatro semanas en el mar antes de migrar a tierra, se puedan ahogar en el agua cuando son adultos, ya que han perdido la capacidad de respirar bajo la misma. Para sobrevivir con éxito en el medio terrestre ha necesitado de una serie de adaptaciones fisiológicas que lo han convertido en una especie modelo para estudiar aspectos relacionados con el intercambio de gases, el balance de sal y agua, la excreción nitrogenada, la termorregulación, la muda y la reproducción.


Vivir en tierra plantea nuevos retos y los cangrejos de los cocoteros han elegido guiarse por los olores. Para ello han desarrollado extraordinariamente su olfato, hasta el punto de que los lóbulos olfativos dominan su cerebro. Este cangrejo ha adoptado soluciones similares a las de los insectos para lograr un sistema olfativo altamente eficiente, lo que muestra un claro ejemplo de evolución convergente.


Aunque se alimenta principalmente de frutos carnosos, se le considera un omnívoro oportunista que no desdeña la carroña; también se han observado casos de canibalismo. Ocasionalmente puede depredar sobre cangrejos rojos y vertebrados como ratas y aves. Sirva de ejemplo, la captura de un pariente del alcatraz, el piquero de patas rojas (Sula sula), en una isla del archipiélago de Chagos, un grupo de atolones de coral en el centro del océano Índico. En un estudio realizado en este archipiélago se examinó el patrón de nidificación de las aves en tres islas y se observó una relación muy negativa entre los cangrejos de coco y las aves que crían en dichas islas.


Históricamente los cangrejos de los cocoteros vivían en las islas del Indo-Pacífico a las que no había llegado el hombre. Pero esto ha cambiado, y la presión antrópica ha influido negativamente en sus poblaciones, llevándole a la extinción local en muchos lugares. Aunque no se conoce bien su estado de conservación debido a la carencia de datos fiables, el incremento del turismo y el desarrollo costero en las islas del Pacífico y el Índico son una clara amenaza para la especie. Sin olvidar la depredación por cerdos, ratas y otras especies introducidas por el hombre, que representan una importante amenaza para los cangrejos juveniles.

 

Referencias bibliográficas:


Anagnostou, C., Schubart, C. D. 2014. Morphometric characterisation of a population of adult coconut crabs Birgus latro (Decapoda: Anomura: Coenobitidae) from Christmas Island in the Indian Ocean. Raffles Bulletin of Zoology Supplement No. 30: 136-149


Drew, M. M., Harzsch, S., Stensmyr, M., Erland, S., Hansson, S. 2010. A review of the biology and ecology of the Robber Crab, Birgus latro (Linnaeus, 1767) (Anomura: Coenobitidae). Zoologischer Anzeiger - A Journal of Comparative Zoology, 249 (1): 45-67. Doi.org/10.1016/j.jcz.2010.03.001


Fletcher, W. J. 1993. Coconut crabs. pp. 643-681. En, Wright, A. and L. Hill. (eds.). Nearshore marine resources of the South Pacific. Institute of Pacific Studies, University of the South Pacific, FFA, and ICOD.


Krieger, J., Sandeman, R. E., Sandeman, D. C., HanssonB. S., Harzsch, S. 2010. Brain architecture of the largest living land arthropod, the Giant Robber Crab Birgus latro (Crustacea, Anomura, Coenobitidae): evidence for a prominent central olfactory pathway? Frontiers in Zoology, 7:25. Doi.org/10.1186/1742-9994-7-25


Laidre, M. E. 2017. Ruler of the atoll: the world's largest land invertebrate. Frontier in Ecology and the Environment, 15(9): 527-528. DOI: 10.1002/fee.1730


Oka S-i., Tomita, T., Miyamoto, K. 2016. A Mighty Claw: Pinching Force of the Coconut Crab, the Largest Terrestrial Crustacean. PLoS ONE. doi:10.1371/journal. pone.0166108


Stensmyr, M. C., Erland, S.,Hallberg, E., Wallén, R., Greenaway, P., Hansson, B. S. 2005. Insect-Like Olfactory Adaptations in the Terrestrial Giant Robber Crab. Current Biology, 1 (2): 116-121. Doi.org/10.1016/j.cub.2004.12.069

 

Ministerio de Ciencia e InnovaciónCSIC

Web realizada con la
colaboración de

Telefónica