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Hablemos de ecología

26/09/2011

Hoy comienza en Ávila el duodécimo Congreso Europeo de Ecología cuyo lema es "Respondiendo a un rápido cambio ambiental".

 

Es posible que a primera vista no resulte especialmente atractivo, sin embargo desde este blog nos proponemos hacer cómplices a nuestros lectores y por ese motivo hemos elegido este encuentro científico para iniciar nuestra andadura.

 

¿Por qué es importante la ecología? ¿En qué modo influye en nuestra vida diaria? ¿Qué relevancia tiene para nuestro futuro? Los seres humanos estamos alterando la biodiversidad, la cubierta terrestre, la composición de la atmósfera y el clima a una velocidad sin precedentes. La ecología estudia el modo en que esas perturbaciones influyen en la compleja red de interacciones que existe entre las especies, en los procesos que tienen lugar en los ecosistemas y en cómo afectan estos cambios al planeta.

 

Este congreso escenifica el compromiso de la comunidad científica por conocer el alcance del cambio global y por proporcionar unos modelos de desarrollo sostenible compatibles con la conservación de la biodiversidad. El encuentro incluirá 6 conferencias plenarias a cargo de científicos del más alto nivel y 36 simposios organizados por diferentes grupos de ecólogos europeos, desarrollados en 6 sesiones paralelas, que cubrirán buena parte de las temáticas que hoy en día son relevantes en el campo de la ecología.

 

Y bien ¿de qué hablan los ecólogos?

 

Arquitectura de la Biodiversidad
Una de las personas que más sabe de este tema es Jordi Bascompte de la Estación Biológica de Doñana del CSIC, lo cual tiene mucho que ver en que sea uno de nuestros científicos más internacionales. Pero ¿en qué consiste la arquitectura de la biodiversidad? Los que asistan al congreso lo tienen más fácil ya que es uno de los conferenciantes invitados.

 

Las especies no se encuentran aisladas, sino que forman redes complejas en las que dependen unas de otras. La estructura de estas redes de interdependencia entre plantas y animales pueden considerarse como la arquitectura de la biodiversidad, en la que cada especie contribuye de forma distinta a la persistencia global de la red. Es muy importante conocer cómo funcionan estas redes porque el cambio global afecta especialmente a las interacciones entre especies. Hay que investigar qué especies aportan robustez a la red, digamos que funcionan como adhesivo, porque si desaparecen pueden ocasionar el colapso de la red entera. Curiosamente, en las redes ecológicas ocurre como en las socioeconómicas, aquellas compañías que contribuyen más a la arquitectura y a la persistencia de la red son las que tienen mayores posibilidades de quiebra.

 

Un aspecto curioso es la relación entre depredadores y presas, conocido como el efecto "gran depredador". Consiste en que la extinción de un gran depredador, por ejemplo un gran carnívoro como pueden ser el león o el lobo, a veces provoca la extinción de sus presas. ¿Por qué? Esto se explica porque el depredador actúa como un regulador de la población de las presas, de tal modo que, al no estar presente, la población de éstas aumenta de forma incontrolada pudiendo llegar a agotar sus recursos, por lo que terminarían por extinguirse.

 

Un ejemplo de red ecológica
Se imaginan un mundo sin flores, sin café, ¡sin chocolate! Sólo tienen que hacer desaparecer las abejas, mariposas, pájaros u otros polinizadores. La polinización hace posible la viabilidad de muchos ecosistemas no sólo naturales, sino también cultivados. Estos servicios que nos dan gratis los polinizadores están amenazados por el cambio global. Por ejemplo, para que produzca la polinización la planta y el animal tienen que estar sincronizados en el tiempo. En muchas especies, tanto vegetales como animales, el cambio global está provocado variaciones en la fenología, es decir retrasos o adelantos en la floración, migración, etc., lo que impide la polinización. ¿Cuál es el resultado de estos cambios? La consecuencia más obvia es que se pierde una de las funciones del ecosistema aunque no haya desaparecido ninguna especie.

 

Las invasiones biológicas
No es el título de una obra de terror o de ciencia ficción sino la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el planeta. Y el daño no se limita al medio ambiente, sino que tiene un alto coste económico. Las invasiones empobrecen y homogeneizan los ecosistemas de los que dependemos para sostener la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la pesca, etc. Las especies invasoras, ya sean plantas, animales o microorganismos, se establecen en nuevas áreas donde se distribuyen y proliferan en perjuicio de las especies y ecosistemas autóctonos. La introducción, accidental o deliberada, de nuevas especies es tan antigua como la humanidad, pero la globalización ha proporcionado una nueva dimensión a este fenómeno que ha adquirido unas proporciones insospechadas, tanto en la magnitud geográfica, como en la frecuencia y el número de especies afectadas. Son escasos los hábitats que no cuentan con especies introducidas por el hombre y casi ninguno puede considerarse inmune a este riesgo.

 

La restauración ecológica
Un reto formidable para los ecólogos. La actividad humana tiene un impacto sobre el territorio y los ecosistemas, que va más allá de la pérdida de biodiversidad ya que afecta directamente a nuestro bienestar ¿Es posible restaurar un ecosistema degradado? ¿Puede la restauración ecológica compensar la pérdida de hábitat? De lo que se trata es de devolver el ecosistema degradado a un estado lo más parecido posible a su condición natural, lo que implica reconstruir las estructuras y funciones perdidas. Hay que recuperar las interacciones entre las especies y su relación con el medio físico, restablecer los procesos ecológicos. El objetivo es crear un ecosistema autónomo que no requiera la introducción continuada de individuos para mantener sus poblaciones, ni la intervención humana más allá de cierto punto para su funcionamiento.

 

Todos podemos ser científicos
¿De qué forma se puede implicar a los ciudadanos para que participen en proyectos científicos de ecología? ¿Hasta qué punto puede ser necesaria su colaboración? La conservación de la biodiversidad y el impacto del cambio global en los ecosistemas es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos. Conocer la distribución de las especies y su dinámica en el tiempo es imprescindible para predecir la evolución de los ecosistemas, pero constituye una tarea muy compleja porque se necesita un ingente volumen de datos que cubra largos periodos y amplias superficies. Ahí es donde los ciudadanos pueden jugar un papel relevante. La ciencia ciudadana es algo más que un instrumento para que la sociedad colabore en el avance de la investigación científica; es también un modo de ejercitar su compromiso con la conservación del medioambiente.

 

Un congreso de ecología, sostenible
En este congreso no se cumple el refrán "En casa de herrero cuchillo de palo". Fernando Valladares, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y que forma parte del comité científico y organizador del congreso, nos comenta que uno de los objetivos no científicos, pero no menos importante, es la sostenibilidad del evento. Se ha puesto especial interés en reducir la huella ecológica de un encuentro que reúne a más de 1.000 investigadores con acciones como: reducir la entrega de obsequios y otros materiales, servir alimentos procedentes de agricultura biológica y de proveedores locales, ofrecer el agua y las bebidas en jarras para no utilizar envases, garantizar el reciclaje de residuos, etc. Además, para compensar el impacto del congreso, se prestará apoyo económico a proyectos de cooperación y desarrollo, cuya elección se votará entre los asistentes.

 

 

 

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