MNCN

Blog

Buscador

"Los propios gestores desconocen lo que hay en los ríos y el valor de los mismos"

14/06/2012

Ignacio Doadrio es profesor de investigación del CSIC y el mayor especialista en peces continentales de España. Una de las cosas que más llama la atención del curriculum de este investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales es la variedad de proyectos que ha llevado a cabo y que desarrolla actualmente. Sin embargo, parece existir un nexo de unión en todos ellos: más allá de la ciencia parece muy interesado en la conservación.

 

La mayor parte de tu investigación se centra en los peces ¿qué ventajas ofrece este grupo de vertebrados para el estudio de las diferentes disciplinas de la biología?
Los peces tienen una diversidad muy elevada y unos procesos de especiación curiosos. Son interesantes para estudiar la evolución y los modos de especiación ya que algunos no funcionan con las premisas que establecieron Darwin y Mayr: no tienen reproducción sexual, no son todos diploides, etc. Además, los peces son el grupo más diverso dentro de los vertebrados y están en dos medios muy distintos: aguas continentales y marinas. Muchos descubrimientos relevantes en biogeografía los han hecho los ictiólogos, por ejemplo las biogeografías vicariantes del Caribe han puesto las bases para la biogeografía moderna. Igualmente, un gran número de importantes estudios sobre especiación en simpatría se han hecho en los grandes lagos de África; también muchos estudios de selección sexual. Los peces aportan mucho al conocimiento de los procesos evolutivos y de la diversidad biológica.


¿Qué ha supuesto el extraordinario avance de la biología molecular en los últimos años para el desarrollo de tu investigación?
Cuando comencé en los años 80, la secuenciación directa de ADN no era posible, teníamos que recurrir a métodos indirectos como la electroforesis de proteínas, que consistía en separar proteínas en un campo eléctrico. La biología molecular ha avanzado en las últimas décadas a un ritmo colosal. Esto ha supuesto una auténtica revolución en el campo de biología, se han descubierto cosas que nadie podía imaginar. Como contrapartida, resulta muy difícil para el investigador seguir el ritmo de estos avances.


¿Cuáles consideras que son tus mayores logros desde un punto de vista estrictamente científico?
Aquí habría que separar por temas. En cuanto a la descripción de la diversidad, estoy especialmente orgulloso de mi contribución al conocimiento de la fauna española y mediterránea, soy la persona que más ha estudiado los peces continentales mediterráneos. Por otra parte, también he trabajado en proyectos de biodiversidad en otras partes del mundo.


Me interesa mucho la biogeografía y destacaría nuestro estudio en las islas del Caribe. La teoría biogeográfica actual predice que el impacto del meteorito caído en el Yucatán, hace 65 millones de años, tuvo un efecto catastrófico en toda la región y provocó la extinción de muchas especies de animales y plantas, incluidos los dinosaurios. Nosotros pensamos que no es así e hicimos un trabajo rechazando esta hipótesis de extinción masiva en el Caribe.


En cuanto a procesos biológicos, hay que mencionar nuestras aportaciones al estudio de la especiación del complejo alburnoides. El calandino Squalius alburnoides es una ciprínido endémico de la península Ibérica, de origen híbrido, con poblaciones de diferentes ploidías y sistemas reproductivos, y que sirve de modelo para estudiar las posibilidades de que los vertebrados unisexuales escapen de ser un fondo de saco evolutivo para tener vías de especiación.


También has investigado en biología de la conservación.
Así es, no sólo con peces sino también con otros vertebrados como osos, linces, conejos y urogallos. Por ejemplo, a comienzos de los años 90 estimamos genéticamente que la población de osos era casi el doble de la que se estaba calculando a partir de los censos de osas con crías, y que el error estaba no sólo en el observador sino en que existía una proporción de sexos desequilibrada, por lo que las estimas poblacionales eran equivocadas. Esto hacía muy vulnerable a la población oriental, por lo que insistíamos que debían hacerse un mayor esfuerzo de conservación frente a la occidental, que estaba en mejor estado.


También hemos encontrado nuevas poblaciones reproductoras de lince en Ciudad Real, a partir de análisis genéticos de excrementos; hemos investigado el flujo genético en las poblaciones de urogallo cantábrico y hemos participado en proyectos de conservación del cangrejo de río autóctono o en los virus que afectan a las poblaciones de conejo, entre otros.


Eres un gran amante de los perros. ¿Has trabajado con ellos?
Soy el impulsor del Proyecto de ADN y MORFOLOGIA para las razas caninas puras que se ha puesto en marcha a través de un acuerdo de colaboración entre el CSIC y la Federación de Asociaciones para el Fomento y Conservación de las Razas Caninas Puras, y cuyo objetivo es la creación de un banco de datos genéticos y fenotípicos que va a estar depositado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Además, a través del MNCN, he firmado un acuerdo de colaboración con la asociación que lleva una de las razas más emblemáticas de España: el perro mastín español.


Un tema que me interesa actualmente es la relación entre las enfermedades en perros y su herencia genética. Hay una enfermedad que afecta a más del 50% de los mastines que es la displasia de cadera. Hemos seleccionado un gen candidato y creemos que hay una correlación muy alta entre los perros que presentan una deleción en ese gen y la displasia de cadera, al menos en los mastines. Es un trabajo pionero. Ya hemos realizado el análisis genético, y ahora estamos a la espera de que la Universidad de León nos proporcione las radiografías de las caderas de los perros para acabar el estudio.

 

¿Por qué has abordado temas tan diversos a lo largo de tu carrera investigadora?
A mediados de los años setenta, un grupo de naturalistas que lideraban Javier Castroviejo y Fernando Palacios montaron un laboratorio de zoología en la calle Topete de Madrid. Yo provengo de este grupo; tenemos un tipo de formación diferente a la universitaria convencional: krausista, integral, con un conocimiento muy vasto de las ciencias naturales, diferente a la educación académica de entonces, que era muy especializada. Esto tiene sus inconvenientes, ya que la educación, no sólo en España, sino en la mayoría del mundo es así, el sistema de selección está basado en una superespecialización, lo cual permite un mayor número de publicaciones. Sin embargo, también tiene sus ventajas; por ejemplo, si yo he podido trabajar con osos sin ningún problema, es porque conozco el tema: había visto osos, había recogido sus excrementos, había hablado con la gente donde viven. Esta formación, también resulta útil para trabajar en biogeografía, para lo que se necesita un conocimiento muy amplio. Tengo una base paleontológica, porque he trabajado con fósiles; saber que pasa no sólo con mi grupo, los peces, sino con otros vertebrados como aves o reptiles, es muy útil en biogeografía, una ciencia multidisciplinar. Otros temas como el cambio climático, también requieren de un conocimiento integral que aporte una mayor perspectiva, sobre todo si se pretende liderar un equipo multidisciplinar.

 

Eres el científico vivo que más especies de peces de agua dulce ha descrito y que más ha estudiado este grupo en el Mediterráneo. Háblanos del libro que acabas de publicar "Ictiofauna Continental Española. Bases para su seguimiento".
El origen de este libro fue un proyecto del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino para realizar un seguimiento de los peces de agua dulce en España, habida cuenta de que la regresión de los peces autóctonos es formidable. En esta obra hemos revisado todas las especies de la ictiofauna continental, su distribución potencial y real; se incluyen unas claves para poder determinar fácilmente las especies en el campo y se describen cómo y dónde deben hacerse los seguimientos de peces. Es una síntesis de la ictiofauna española, y ahora estamos trabajando en una similar para los peces del norte de África, que saldrá en breve. Uno de los aspectos más interesantes de esta monografía es la documentación gráfica, que es de primera calidad, ya que hasta la fecha era muy deficiente.


¿Cuál es el estado de conservación de nuestra ictiofauna?
Lamentablemente, hay que reconocer que es muy malo. De las 61 especies de peces continentales autóctonas que viven en la península Ibérica, nada menos que 57 están amenazadas conforme a los criterios de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), 10 de ellas en peligro crítico.


¿Cuáles son los principales problemas de nuestros ríos?
Un problema muy importante es la depuración del agua, ya que a pesar del gran número de depuradoras que existen, el déficit de mantenimiento impide que el agua se depure correctamente. Se da la paradoja de que se ha invertido mucho dinero en crear sistemas de depuración que ahora no se pueden mantener, por lo que el agua contaminada acaba en los ríos.


Los regadíos también representan un problema grave, no sólo porque acaparan entre el 70 y el 80% del agua, sino porque también requieren elevadas dosis de fertilizantes y pesticidas, los cuales finalmente van a parar a los ríos y a los acuíferos. Por otra parte, el desarrollo industrial y el creciente número de infraestructuras hidráulicas han degradado sensiblemente los ecosistemas acuáticos.


¿Qué grado de amenaza representan las especies invasoras para los peces autóctonos?
Las especies invasoras constituyen una amenaza importante. El incremento del tiempo de ocio se ha traducido en un mayor número de pescadores, que además son muy selectivos. Los peces españoles no les satisfacen, necesitan peces que resulten deportivamente más atractivos: grandes, depredadores, más voraces, que ataquen mejor a las cañas de pescar. Pero en España no hay peces piscívoros, excepto las truchas. Como consecuencia de la falta de educación ambiental, la gente suelta peces en los ríos; los propios gestores desconocen lo que hay en los ríos y el valor de los mismos. Un ejemplo de ello es el último debate que se ha generado con la trucha arco iris y el black bass. Este último es una de las especies más destructoras de nuestra fauna, sin embargo el ministerio pretendía excluirlo de la lista de las especies invasoras, porque los pescadores presionan en este sentido.


¿Qué piensas del debate que se ha abierto sobre la excelencia científica?
La excelencia en ciencia como en todos los ámbitos es una meta, pero esa meta es imposible de conseguir haciendo culpables a determinados investigadores de que no se alcance. Son los gestores de la ciencia, a todos los niveles, los que tienen una mayor responsabilidad, al no haber desarrollado una estructura y un entramado social que permita una mejor formación, un mayor estímulo y una mayor facilidad para captar recursos. Cuando alguien habla de los problemas evidentes de la investigación, y ocupa cargos de gestión, no debe sólo explicar los recortes y la optimización de los centros, debe explicar también cuáles son sus ideas sobre la captación de nuevos recursos y que nuevos estímulos ofrece para impulsar la investigación.


¿Y sobre la burocratización del sistema de investigación?
La burocracia para mí no es un problema importante en la ciencia española, siempre es mejorable claro, pero pienso que ese no es un problema de fondo. Por ejemplo, en nuestro centro hay muchos investigadores que trabajan fuera de él muchos días, para poder concentrarse mejor en su actividad, sin necesidad de rellenar un solo papel. Esto sin duda favorece su creatividad y su rendimiento profesional, pero es una ventaja de la que carecen otros grupos administrativos. Los proyectos europeos tienen una mayor carga administrativa que los españoles. Cuando los recursos son escasos suele existir un mayor control del gasto público en ciencia y en cualquier otra actividad. Algo diferente es la flexibilidad en la contratación que es manifiestamente mejorable.

Ministerio de Ciencia e InnovaciónCSIC

Web realizada con la
colaboración de

Telefónica