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Los minerales de la expedición Heuland, una colección histórica por descubrir

10/10/2014

En la segunda mitad del siglo XVIII, disciplinas como la mineralogía, la química, la minería y la metalurgia experimentan un desarrollo espectacular. La expedición mineralógica de los hermanos Heuland a Chile y a Perú en 1795-1800 puede servir de ejemplo de la importancia que para el desarrollo de las ciencias naturales tiene la estrecha colaboración entre la administración y los científicos.

 

Las colecciones de geología siempre han sido una seña de identidad del MNCN, ya desde su inicio como Real Gabinete de Historia Natural. No hay más que recordar los decretos reales de Carlos III que ordenaban a los intendentes de provincias y virreyes de ultramar recolectar todo tipo de producciones naturales y enviarlas a Madrid. Al enriquecimiento de las colecciones han contribuido celebres naturalistas y geólogos como Humboldt, hermanos Heuland, Gimbernat, hermanos Elhúyar, Vilanova y Piera, Calderón, Royo Gómez, Sos Baynat, etc.


Con el apoyo del rey Carlos IV, del Ministro de Estado Manuel Godoy y del director del Real Gabinete de Historia Natural José Clavijo y Fajardo, los hermanos Conrad y Christian Heuland, de nacionalidad alemana, emprendieron una expedición a América que finalmente tuvo un carácter exclusivamente geológico y minero (1795-1800). Durante la misma visitaron más de setenta yacimientos, entre los que se encuentran algunos de los filones más notables de cobre, oro y plata de Chile y Perú.


Los comisionados recibieron instrucciones muy detalladas para el viaje científico entre las que figura la recopilación de información sobre la geografía física y geología, así como la recolección de todas las especies de minerales y buenas cristalizaciones que encuentren, métodos de purificación, estudio de amalgamas, etc. Se les encomienda la realización de un catálogo con la descripción completa de todas las piezas, de las que también debían indagar el nombre que le daban los nativos. Se insiste en el interés de piezas singulares, especialmente los metales más notables y los semimetales, de los que se recogerá el mayor número posible para su intercambio con otros museos, ya que los naturalistas europeos anhelaban los minerales de América.


La expedición partió de La Coruña el 13 de noviembre de 1794 y arribó al puerto de Montevideo el 17 de enero de 1795. Inmediatamente comenzaron los trabajos, y a últimos de 1795 se recibía en Madrid el primer envío, formado por cristales de cuarzo, calcedonias, etc. Dos años más tarde, los Heuland envían una remesa compuesta por 200 ejemplares muy escogidos de plata, cobre, arsénico, etc., al gabinete particular de Godoy, repitiendo el envío en 1800 desde Perú, con muestras seleccionadas de las minas de Potosí, Chayanta, Cochabamba, etc. Finalmente, en 1802 llegan al Real Gabinete 177 cajones de rocas, minerales y otros objetos recolectados en Chile y Perú.


La primera etapa de la expedición se desarrolla en la región chilena conocida como Norte Grande, una de las zonas más áridas del Planeta. Durante el período colonial, Chile se consideraba el dominio más pobre de la Corona española. Con el tiempo, sin embargo, se convertiría en el mayor productor de oro de las colonias. Aparte de este mineral, su producción minera durante los siglos XVII y XVIII era muy escasa, ya que tanto la extracción como la fundición de oro, plata y cobre, era bastante rudimentaria. Al trabajar solamente en los niveles superiores, los ejemplares de la colección Heuland son principalmente minerales hidratados de los grupos sulfatos, óxidos, carbonatos y silicatos; mientras que la minería actual en niveles más profundos ahora está explotando sulfuros.

 

 

 

Los más de 800 ejemplares que componen la colección Heuland del MNCN fueron recolectados en el norte de Chile (Copiapó, San Pedro, Huasco, Coquimbo, La Serena, Punitaqui, Illapel, Andacollo, Chañarcillo, Petorca, etc.), Perú (Chichas, Choroma, Chayanta, Porco, etc.), Bolivia (Potosí, La Paz) y algunas regiones de Argentina. Destacan diferentes muestras de oro nativo procedentes de Coquimbo, plata nativa de Chañarcillo, un ejemplar de cobre nativo de más de 60 kg de San Bartolo (Chile) que hoy en día sería imposible encontrar, así como numerosas muestras de baritina, azurita, malaquita, brochantita, crisocola, cuprita, goethita, etc.


Además de los minerales que forman la colección, existen otros procedentes de las zonas mineras visitadas por los hermanos Heuland que como la coquimbita y la copiapita aún no se han detectado en las muestras del MNCN. Otro particularmente interesante es la atacamita, un halogenuro de cobre, que recibe su nombre del desierto de Atacama; por las peculiaridades de su formación es un mineral poco abundante, ya que requiere un clima árido y la existencia de minerales de cobre en el subsuelo.


Llama la atención, por tanto, que las muestras permanezcan en los sótanos del museo sin estudiar, tal y como señala el conservador de geología del MNCN, Aurelio Nieto. Únicamente hay que reseñar una ordenación relativamente reciente de Maria Dolores Parra del Río, atendiendo a los yacimientos donde fueron recolectadas las piezas. Javier García Guinea, el investigador del MNCN que mejor conoce el material puntualiza: "Si contásemos con presupuesto, podríamos identificar todos los minerales que hay en las muestras recogidas durante la expedición, utilizando la espectroscopia Raman. Es una verdadera lástima disponer de material de gran valor histórico y geológico sin poderlo estudiar".


Porque además de las muestras minerales se han conservado también, en muchos casos, las etiquetas históricas de los ejemplares. Todo ello, junto con los diversos documentos de la época referidos a la expedición (cartas, informes, cédulas, mapas, etc.), custodiados en el Archivo del MNCN, confiere a esta colección un elevado interés para investigaciones históricas.

 

 

 

 

 

Referencias bibliográficas:


García Guinea, J. coord. 1987. La expedición mineralógica de los hermanos Heuland a Chile y Perú (1795-1800). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, 93 pp.

 

Arias Divito, J. C. 1978. Expedición científica de los hermanos Heuland, 1795-1800. Ediciones Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano de Cooperación, Madrid, 152 pp.

 

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