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Una mesa de piedras duras botín de guerra

18/08/2015

Este magnífico tablero de piedras duras del siglo XVIII es un muestrario de los mármoles, alabastros y otras rocas más apreciados desde la Antigüedad hasta el período Barroco. Además, es testigo de la extraordinaria historia de la captura del Westmorland, un barco mercante británico cargado de obras de arte adquiridas por los jóvenes viajeros británicos en el Grand Tour. Puede verse en la Sala de Geología del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).

 

Hubo una época en la que los viajes se consideraban el mejor modo de adquirir conocimiento. En el siglo XVIII alcanzó su máxima efervescencia un fenómeno cultural conocido como Grand Tour, un viaje destinado a la instrucción de los jóvenes aristócratas británicos, que en principio sólo realizaban los más adinerados, pero que después se extendió a capas sociales menos pudientes que de este modo adquirían reconocimiento social. Aunque su recorrido transitaba por distintos países europeos, el principal destino era Italia. Este periplo lo realizaban acompañados de un tutor y constituía el broche final de su formación académica. En el caso de los jóvenes aristócratas, se suponía que les serviría para afrontar exitosamente la vida política que les esperaba a su regreso.


Pero más allá de su interés pedagógico, el viaje también tenía un componente lúdico ya que durante el mismo los jóvenes aprovechaban para adquirir libros, estampas, dibujos, mapas, esculturas, pinturas, planos o antigüedades de todo tipo. Una vez finalizado el viaje, los objetos adquiridos se enviaban a Londres vía marítima desde el puerto toscano de Livorno, que en aquel tiempo se encontraba entre los más seguros del Mediterráneo.


Uno de los buques destinados al tráfico de mercancías era el navío de bandera inglesa Westmorland, que navegaba por el Mediterráneo con patente de corso. A finales de diciembre de 1778 zarpó de Livorno y a principios de enero de 1779 fue capturado por dos barcos de guerra franceses -Inglaterra y Francia estaban en guerra- y conducido al puerto de Málaga. El navío transportaba gran cantidad de obras de arte, libros y otros objetos valiosos adquiridos por los viajeros británicos del Grand Tour. El cargamento constaba de 57 cajones que fueron adquiridos por el rey Carlos III. Actualmente, la mayor parte de los objetos permanecen en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid aunque el Museo del Prado también custodia algunos de gran valor.


Entre las obras incautadas se encontraban varios tableros para mesa realizados con piedras duras. Quizás el más notable sea el que se conserva en el MNCN, conocido como mesa de los elementos, que consiste en un muestrario de mármoles de colores. Estas mesas se pusieron de moda en el siglo XVIII siguiendo la moda impulsada por el rey Luis XIV en Francia y eran piezas frecuentes en los gabinetes de los coleccionistas de la época; por ello, no es de extrañar que en el Westmorland se hallaran al menos otros cinco tableros.


Aunque el mármol ya se usaba en decorados interiores y exteriores en la época alejandrina (siglos III y II a.C.), su punto álgido se alcanza en el mundo romano. El mármol es una roca metamórfica formada a partir de rocas calizas que han sido sometidas a temperaturas y presiones muy elevadas, por lo que han alcanzado un alto grado de cristalización. Su componente básico es el carbonato cálcico (más del 90%), pero son los demás componentes, las impurezas, los que le proporcionan esa gran variedad de colores y definen sus características físicas. Aunque no es un material muy resistente -tiene un grado 3 de dureza según la escala de Mohs en la que el talco es el 1 y el diamante el 10- admite sin embargo un pulido intenso que le permite desplegar un extraordinario brillo natural.


La técnica empleada para fabricar los tableros de piedras duras era un proceso artesanal conocido como taracea. En primer lugar se realizaba un diseño del tablero, después se elegían las piedras más aptas, para seleccionar entonces los fragmentos más adecuados teniendo en cuenta las gradaciones de color, la dirección de las vetas, etc.


La mesa de los elementos que se exhibe en el MNCN es un tablero rectangular con 72 muestras de diferentes tipos de mármoles, alabastros y rocas que están numerados en filetes blancos. El tablero está orlado en serpentina Verde antico, una roca de fondo verde claro procedente de Tesalia (Grecia) que se empezó a usar en Roma en el siglo I, aunque su máxima popularidad la alcanzó en los siglos V y VI. Era uno de los mármoles más apreciados y caros según figura en el edicto de precios del emperador Diocleciano, donde se le asigna un valor de 150 denarios por pie cúbico.


Este magnífico tablero reúne algunos de los materiales más apreciados en la Antigüedad, el Renacimiento y el Barroco, procedentes de toda la cuenca mediterránea. Por ejemplo, una caliza de fondo gris con pequeños fósiles de moluscos bivalvos y ammonites en color ocre y blanco que procede de Túnez, llamada lumachella por las conchas que contiene, que era muy apreciada y cara por su rareza y se ha encontrado en las losas del pavimento de las ruinas de Roma. También puede apreciarse una brecha coralina rosa de Turquía, hallada en los asentamientos de la antigua Roma y de otros lugares del Meditarráneo; o el pórfido Rosso antico, una piedra de color rojo con un grano finísimo que procede de Grecia y fue muy utilizada en el imperio romano ya que su tonalidad púrpura se identificaba con el poder real.


Aunque se cree que los tableros numerados no poseían un gran valor decorativo, al tratarse de piezas mucho menos elaboradas, sin duda ofrecen un gran valor desde la perspectiva de un anticuario y es posible que tuvieran un uso pedagógico. En cualquier caso, es indiscutible el gran valor de este tablero como pieza de colección ya que sólo hay tres en el mundo: los otros dos están en colecciones británicas, uno de los cuales fue vendido por la famosa casa de subastas Christie's y ha sido transformado en un cabinet.


En 2012, la mesa de los elementos del MNCN viajó al Yale Center for British Art (New Haven, Estados Unidos) para exhibirse en la exposición The English Prize The Capture of the "Westmorland," an Episode of the Grand Tour, que relataba la extraordinaria historia de la captura del Westmorland.


Referencias bibliográficas:


Nieto Codina, A., García Guinea, J. 2009. Las mesas de piedras duras del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Tierra y tecnología, 36: 31-36.


Suárez Huerta, A. M. 2011. El Grand Tour: un viaje emprendido con la mirada de Ulises. Isimu 14-15 (2011-2012): 253-279.

 

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