El Museo y la Universidad, unidos por las Ciencias Naturales

Autor:
  • Carmen Martínez

Esta orla con los profesores de Ciencias Naturales del curso 1904-1905 de la Universidad Central en Madrid pone cara a unos hombres que han sido muy importantes en la historia de las Ciencias Naturales. Los archivos fotográficos habitualmente prestan poca atención a los científicos, olvidando que la ciencia también es cultura. El archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) no solo preserva la memoria gráfica y documental del Museo, sino que es una fuente de información histórica insustituible.

 

Orla
Orla de Ciencias Naturales, Universidad Central de Madrid. Curso de 1904-1905. Imagen: Archivo MNCN, sig. ACN008/001/15729.

Los estudios universitarios de ciencias se cursaban en las facultades de Filosofía hasta 1857, cuando se creó la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en la Universidad Central. Hasta 1959 las clases se daban en el antiguo caserón de la calle de San Bernardo, aunque algunas materias se impartían en el Museo y en el Jardín Botánico. El Museo y la Facultad estuvieron muy unidos, hasta el punto de que el MNCN estaba regido por la Junta de profesores, presidida por el rector de la Universidad. Como bien dijo Emiliano Aguirre, antiguo director del Museo, esta institución fue cuna y casa de las cátedras de Ciencias.


Durante la primera mitad del siglo XIX la enseñanza de la Historia Natural, como se la conocía entonces, era principalmente memorística. Los libros de texto, muy descriptivos, contenían minuciosas clasificaciones, entre las que no resultaba infrecuente la inserción de pasajes bíblicos. En la segunda mitad del siglo, la educación universitaria en España seguía estando muy alejada del progreso científico que se alcanzaba en Europa. La Facultad de Ciencias de Madrid carecía de la infraestructura adecuada, era muy precaria en medios y se practicaba un estilo escolástico, lejos del saber científico. Habría que esperar a las dos últimas décadas del siglo para ver algunas medidas innovadoras en el ámbito universitario, como fueron la fundación de la Estación de Biología Marina de Santander en 1886 y la creación de la Cátedra de Antropología en 1891.

 

Universidad Central
Fachada de la Universidad Central, calle San Bernardo, Madrid. Imagen: José Lacoste, 1910.

La creación de un Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1900 impulsó algunos cambios en la Universidad. Ignacio Bolívar Urrutia (1850-1944), que por aquel entonces era decano de la Facultad de Ciencias y director del Museo, además de formar parte del Consejo de Instrucción Pública, fue el encargado de redactar el proyecto de reforma de la Facultad de Ciencias y del Museo. Uno de los aspectos de la renovación contemplaba que los catedráticos de Historia Natural no debían limitarse a las clases teóricas, sino que tenían que completarlas con clases prácticas y excursiones. Se establecieron los derechos de prácticas que hicieron posible la existencia de laboratorios y para financiarlas se fijó un coste de 10 pesetas por asignatura. Esta medida que se tomó en la Facultad de Ciencias fue tan exitosa, que se extendió después al resto de facultades.


Ignacio Bolívar es, sin ninguna duda, la figura más relevante de la orla. Bajo su dirección el MNCN emergió de la profunda bruma en la que había permanecido durante gran parte del siglo XIX, para volver a recuperar el esplendor que había tenido en sus inicios. Bolívar fue un entomólogo de fama internacional; un firme impulsor de la investigación científica y la renovación pedagógica; un gestor capaz y resolutivo, muy influyente en la política científica de su tiempo; un líder que supo estimular a sus colegas, para que colaboraran en su afán transformador de la ciencia y la enseñanza; y uno de los catorce socios fundadores de la Sociedad Española de Historia Natural (SEHN). Su gran valía, le llevó a presidir la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) cuando falleció Santiago Ramón y Cajal.


El médico y naturalista Joaquín González-Hidalgo Rodríguez (1839-1923) fue el más importante de los malacólogos españoles durante los siglos XIX y XX. Publicó un ingente número de artículos y obras sobre los moluscos de España, Filipinas y América del Sur, y describió 143 nuevas especies de este grupo. Fue socio fundador de la SEHN y su primer secretario. El 3 de julio de 1900 fue nombrado director del MNCN, cargo que ocupó hasta el 1 de julio de 1901 cuando le sustituyó Bolívar.

fuente geologos
El geólogo madrileño Salvador Calderón y Arana (1851-1911) desempeñó un importante papel en el renacimiento educativo y científico que tuvo lugar en la segunda mitad del XIX. Defensor de las ideas evolucionistas, su tesis fue, posiblemente, la primera que planteó en España el darwinismo. En 1882 el gobierno le encargó un estudio comparado sobre la función y el tratamiento de las ciencias naturales en los museos extranjeros. Para satisfacer el encargo recorrió las salas de los principales museos de historia natural europeos y elaboró un proyecto museológico que concebía el MNCN como un lugar para el coleccionismo y el estudio de la naturaleza. Su obra más ambiciosa: Los minerales de España, fue publicada un año antes de su fallecimiento y más de un siglo después continúa siendo de consulta obligada. El nombre de Salvador Calderón figura en la Fuente de los Geólogos, en el puerto de Navacerrada (Madrid), dedicada a la memoria de los primeros geólogos que estudiaron la sierra de Guadarrama.


José María Solano y Eulate (1841-1912), marqués del Socorro, fue especialista en Mineralogía y catedrático de Geología. En 1871 publicó una Guía del Gabinete de Historia Natural, en el que detalla la historia del Museo y describe sus colecciones. Fue uno de los socios fundadores de la SEHN. El naturalista vasco Apolinar Federico Gredilla y Gauna (1859-1919) fue autor de un gran número de trabajos sobre geología y botánica. Simultáneamente a su Cátedra de organografía y fisiología vegetal, Gredilla desempeñó el cargo de director del Real Jardín Botánico de Madrid.


El catedrático de Organografía y Fisiología animal, José Gogorza y González, había estudiado en la prestigiosa Estación Zoológica de Nápoles, cuyo enfoque morfológico evolutivo estaba inspirado en el trabajo del gran zoólogo alemán Ernst Haeckel. En 1891 escribió una interesante Reseña y Guía de las colecciones del Museo de Historia Natural que, si se compara con la del profesor Solano, permite comprobar el progreso del museo en esas dos décadas. Gogorza se interesó por la fauna filipina, subrayando la escasa investigación científica llevada a cabo en el archipiélago. Se lamentaba de que el MNCN no hubiese comisionado a ningún científico a Filipinas, habiendo estado bajo dominio español durante más de tres siglos.


Si tuviéramos que describir al madrileño Francisco de Paula Martínez y Sáez (1835-1908), uno de los profesores más respetados, podríamos decir, como Antonio Machado, que era “en el buen sentido de la palabra, bueno”. Formó parte de la Comisión Científica del Pacífico (1862-1866) como naturalista y secretario, y lideró el grupo que quedó en la segunda parte de la expedición, en la que cruzaron a pie, en ocasiones en piragua o en malas caballerías, América del Sur desde Guayaquil en el Pacífico hasta el Gran Pará en el Atlántico, sin dinero y con exiguos recursos. Gracias al detallado diario que redactó durante la expedición disponemos de información muy valiosa sobre uno de los viajes más apasionantes que realizó la corona española en el siglo XIX.

 

moluscos Pacifico
Moluscos del Viaje al Pacífico. Univalvos terrestres: Joaquín González Hidalgo; Bivalvos marinos: Francisco Martínez
y Sáez. Imagen: Jesús Muñoz, Servicio de Fotografía del MNCN.

Entre los geólogos hay que destacar a Lucas Fernández Navarro (1869-1930), catedrático de Cristalografía. Fue uno de los primeros vulcanólogos españoles y el primer geólogo que estudió de forma sistemática los volcanes del archipiélago canario, cuando apenas había formación en este campo en España. En 1909 fue comisionado para estudiar la erupción volcánica del Chinyero en Tenerife, cuyo informe tuvo una notable repercusión en el mundo científico. Su carrera investigadora en el Museo y en la Universidad le llevó a ser una figura destacada en la geología española, reconocido internacionalmente. Uno de sus temas de investigación fue la petrología microscópica y la cristalografía. Fernández Navarro elaboró un valioso catálogo de las láminas delgadas utilizadas en las clases de cristalografía que se conserva en el MNCN.


El botánico valenciano Eduardo Reyes Prósper (1860-1921) forma parte de una generación que representó el resurgir de la botánica en España. Sobresalió entre los botánicos de su tiempo por sus investigaciones en geografía botánica; algunas de sus obras fueron muy avanzadas para la época. Ocupó la catedra de Fitografía y Geografía botánica y dirigió el Real Jardín Botánico entre 1919 y 1921. Francisco Vidal y Careta (1860-1923) era un catedrático de ultramar que, al perderse Cuba, y tras el fallecimiento del gran geólogo Vilanova i Piera, le sustituyó en la cátedra de Geología y Paleontología.


Todos estos catedráticos, algunos de ellos verdaderamente brillantes, representan lo mejor de la ciencia patria en el campo de las Ciencias Naturales a principios del siglo XX. Como puede apreciarse no hay ninguna mujer porque hasta el 9 de marzo de 1910 las mujeres no pudieron estudiar el bachiller ni entrar en la universidad sin autorización previa.


La fotografía de la orla fue realizada por Francisco G. Borke, de la galería Borke y Ferriz, ubicada en la Carrera de San Jerónimo, en pleno centro de Madrid, donde se instalaron la mayoría de los establecimientos fotográficos de la época. La imagen se conserva en el Archivo del MNCN, sig. ACN008/001/15729.

 

Referencias bibliográficas:


Araujo, R., Tellado, J. M. 2018. Joaquín González Hidalgo, un malacólogo de los siglos XIX y XX. Desengaños y éxitos. Iberus, 36 (2): 81-110.


Baratas Díaz, L. F., Fernández Pérez, J. 1992. La enseñanza universitaria de las Ciencias Naturales durante la Restauración y su reforma en los primeros años del siglo XX. Llull, 15: 7-34.

 

Barreiro, A. J. 1992. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (1771-1935). Ediciones Doce Calles, Aranjuez, Madrid.


Calderón, S. 1910. Los minerales de España. Imprenta de Eduardo Arias, San Lorenzo 5 bajo, Madrid.


Cazurro, M. 1921. Ignacio Bolívar y las Ciencias Naturales en España. Imprenta clásica española, Madrid.


Gogorza, J. 1891. Reseña y guía de las colecciones del Museo de Historia Natural. Escuela Tipográfica del Hospicio, Madrid.


Gómez Iruela, A. 2009. Las galerías fotográficas de Madrid en los inicios de la fotografía. Paperback, 6.


Gredilla y Gaunia, A. F. 1911. Jardín Botánico de Madrid, su origen, importancia científica y relaciones internacionales. R. Velasco, imp., Marqués de Santa Ana, 11 dup., Madrid.


Hernández-Pacheco, E. 1944. El Museo de Ciencias Naturales y sus naturalistas en los siglos XVIII y XIX. CSIC. Instituto José Acosta, Madrid.


Reyes Prósper, E. 1915. Las estepas de España y su vegetación. Esc. Tip. "Sucesores de Rivadeneyra". Paseo de San Vicente, núm. 20, Madrid.


Solano y Eulate, J. M. 1871. Guía del Gabinete de Historia Natural. Madrid.