El Cambio climático

El Cambio climático

Una miríada de datos acumulados de forma sistemática durante décadas demuestra de forma fehaciente y abrumadora que nuestro planeta está inmerso de lleno en un periodo acelerado de calentamiento global. Es un hecho, pero por si la evidencia científica no fuera suficiente, sus efectos ya son perceptibles de forma notoria: el deshielo acentuado del Ártico, la acidificación de los océanos, la ralentización de las corrientes oceánicas del Atlántico norte, la intensificación de las lluvias torrenciales y las inundaciones, el avance de la desertificación, los incendios extremos, y un largo etcétera.

¿Tiene el cambio climático un origen humano? Sí, somos responsables. Los estudios de testigos de hielo, sedimentos de lagos, estalactitas de cuevas y anillos de árboles, entre otros, muestran la alternancia de climas en el pasado debida a la actividad volcánica, la deriva continental, la variabilidad solar y los cambios en la órbita de la Tierra. Por comparación, lo inusual del cambio climático actual es la rapidez con que está ocurriendo. En tan solo décadas, estamos constatando incrementos acelerados de dióxido de carbono, metano, y óxido nitroso en la atmósfera, que provocan un intenso efecto invernadero y el correspondiente calentamiento global. Estos cambios requerirían cientos de miles de años si fueran parte de los ciclos biogeoquímicos naturales y para explicar su celeridad es necesario incluir como variable independiente
en los modelos estadísticos, la actividad industrial continuada del ser humano.

Desde 1988, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha producido hasta seis informes de evaluación, confirmando que la actividad humana ha provocado un incremento de 1,1ºC en la temperatura global de la superficie del planeta en apenas un siglo. Estos informes resumen el conocimiento científico sobre el cambio climático, sus causas e impactos potenciales, así como proponen medidas para su mitigación. La más importante, impulsar la transición energética, sustituyendo los combustibles fósiles por fuentes renovables que permitan alcanzar cero emisiones netas de gases con efecto invernadero en un futuro próximo.

Lejos de caer en la ansiedad, debemos reaccionar de forma individual ante el cambio climático, adquiriendo hábitos sostenibles y exigiendo insistentemente a nuestros gobiernos que, en las cumbres climáticas internacionales, no solo lleguen a compromisos ambiciosos, acordes con las recomendaciones del IPCC, sino, sobre todo, los cumplan sin dilación.

Publicado en

NaturalMente 49

Autor

Rafael Zardoya San Sebastián

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